Hoy podemos darnos esa clase de celebración que solo requiere muchos abrazos y besos, silencio suficiente como para escuchar el alma del otro, y un poco de sonrisitas de pensar los dos las mismas cosas por un rato. Hoy podemos entablar una conversación y hablarnos bien de cerca, al punto de no permitirnos hablar. Hoy podemos jugar a estar tristes y acompañarnos mutuamente para no estar solos. Hoy podemos imaginarnos que somos monos y que somos tan suavecitos que es imposible no acariciarnos. Hoy podemos hacer de cuenta que estamos entre muchísima gente, y que la única manera de no perdernos es no soltarnos. Hoy podemos liberarnos de las obligaciones, y si nos dejan, también de los que nos las imponen. Hoy podemos vaciar el espacio que hay entre nosotros dos. Hoy podemos hacer de cuenta que somos marido y mujer y dormir en la misma cama. Al levantarnos podemos desayunar y hacer el amor, y olvidarnos de desayunar. Hoy es día para deshacer proyecciones románticas... y admirarnos al desnudo. Hoy vamos a compartir nuestra euforia con todos aquellos que lean esta entrada, y escondernos de ellos para hacer lo que no pueden ver, pero que intuyen.
Hoy puedo decir que jamás amé a alguien tanto como a vos.
