No había nada más para hacer. Yo debía sacar de mí la duda que cambiaría mi vida, la sangre que circularía por mis venas estaba en pleno caos. Me acuerdo haber encontrado en mi campo visual un ángel, un ser de sublime esencia y mágica ternura. Vi pasar y vi acercarse, vi cómo las cosas iban cambiando, se iban de su color, se atoraban en mis pupilas, me dejaban a su merced. Solo debía hundirme en su pecho y dejar que me lleve, aún sabiendo que me haría volar más alto de lo que pude haber volado solo... Solo eso, solo debía rendirme, dejarme ganar, cerrar los ojos y caminar con ella, seguro de tener un camino libre de grietas.
No llamo a la tentación, tampoco a mi peor consejero. Suficiente... no hombre sino ser humano para no justificar mis errores con otros errores. Ni mi debilidad, ni tampoco la seducción de argumentos foráneos, y mucho menos la belleza. Fue pura y exclusivamente mi culpa, y de nadie más. Reconozco haber cambiado las alas por un fusil, un ángel por un soldado, a Dios por... creo que es demasiado...
No existe castigo peor más que vivir arrepentido...
Yo soy todo esto:
- El Rey De Los Hotros
- Creo que me tomo demasiado en serio lo subjetivo. Y mis objetivos son tan irreales, que parecen subjetivos.
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lunes, 20 de septiembre de 2010
martes, 7 de septiembre de 2010
NO ME DEJES SOLA VOS TAMBIÉN...
Me acordé, sin razones en particular más que el inmenso espacio de tiempo que tengo para pensar, sobre una persona que marcó personalidad, ingenio y obsesión en lo que en aquel momento era yo. Era la época en la que muchos adolescentes se esforzaban por ser "originales", y de ahí exponer pensamientos que buscaban discretamente la aprobación de los demás. Al menos, así fui yo, así fue ella. Entre tantas cosas, me dijo que su mejor periodista era Jorge Lanata, y usando el mismo sentido literal de la frase, su mejor enemigo era su "conmigo". Jorge Lanata se destacaba por excelente labor como periodista, y su "conmigo" se destacaba por hacer las mejores cosas para aturidirla. Su "conmigo" era la parte pensante de ella, la consejera que entorpecía sus palabras o las detenía, era la voz de su conciencia, y también su más negociable problema. Era cuestión de entender por debajo de sus palabras, que todo lo que ella decía estaba influido por esa parte caprichosa de su mente que, con sutilezas, intentaba proyectar sobre sí misma imágenes que dieran al público una impresión de mujer excepcional. Y la perturbaba una mala sensación: intentar convencer a la gente de mi "excelente personalidad" está alejando a la gente que coincidiría perfectamente con mi face original, la verdadera. Quién se enamore de mí estará sintiendo amor por un fantasma, alguien que es, pero que no es. Y a quien yo destine como el amor de mis deseos no lo será porque no voy a poder verlo. Terrible idea, y se animó a expresarla, quizás como parte de esa necesidad de ser original: Darío, quizás el amor no es algo por conquistar en mi vida, quizás solo lo vea pasar por delante de mí, pero no tendría armas para alcanzarlo. Me resigno a eso, quizás por no intentarlo, quizás por no querer ser rechazada, quizás por no equivocarme. Tengo miedo, quiero estar sola.
Dos semanas después, antes de las vacaciones de invierno, le conté mis planes: durante el receso de invierno iba a trabajar con mi tío en Santa Fe. Considerando que mis estudios no iban bien y de hecho, era irreparable, me quedaría allá hasta que vuelva marzo con otra oportunidad.
Jamás creí que me diría eso....
Dos semanas después, antes de las vacaciones de invierno, le conté mis planes: durante el receso de invierno iba a trabajar con mi tío en Santa Fe. Considerando que mis estudios no iban bien y de hecho, era irreparable, me quedaría allá hasta que vuelva marzo con otra oportunidad.
Jamás creí que me diría eso....
jueves, 19 de agosto de 2010
Alhue E Igor
La vida, además de desastroza como maravillosa, había sido una especie de ansiedad constante... y no tan constante. Me imagino un casamiento, un viaje, una cita o un acontecimiento por el estilo. El mismo será llevado a cabo dentro de... tres meses... o tres semanas. Da igual, para la idea da igual. Porque me imagino ansioso por tal evento, y deseo con énfasis entre mis dientes que ese día tan esperado llegue. Hay cosas que veo todos los días que me evocan los planes para aquella fecha, y empieza mi avidez. Vuelvo a concentrarme casi involuntariamente en mi trabajo, en una película, o simplemente me desprendo de ese pensamiento, volviendo a tener el alma tranquila.
Alhue no era un evento, pero era fundadora de mi impaciancia, la mayor parte de mis imágenes evocadas y la mitad de las voces que me tiran letra y que yo llamo Inspiración. Resultó ser el eco de lo que escribo, lo que escribo mirándose al espejo, el espejo que se hace mágico.
De la nada, sin razón aparente o al menos sin importancia alguna, un pedazo de reboque se desprende de la pared encendiendo repentinamente un rayo de atención. Murió mi tranquilidad. Alhue me hubiese preguntado en qué estaba pensando, pero yo no podría responder porque no sé exactamente qué pasa por mi mente, aunque proyecto mil y una imágenes que no tienen sentido alguno ni relación unas con otras. Se paró frente a mí y me miró con una sonrisa que preguntaba otra vez en qué estaba pensando. La imaginé a ella. Era la imágen que representaba en mi mente proyectada sobre la imagen original, solo que ahora mucho más clara. La miré más de cerca, tan cerca que cualquier Igor como yo hubiese querido besarla, y para no caer en la tentación me alejé. Ella no movió ni un músculo de su cara, dejando así la impresión perfecta: Los ojos debilmente cerrados y la boca indefensa. -Quedate así, nena.- Le dije, pero arrancó de su rostro tal impresión. Me acerqué otra vez casi sin pensarlo y convenientemente, recuperando así la mejor parte. Me alejé otra vez y le pedí que no se moviera. Tomé mi mentón con una mano y con la otra escribí lentamente en un papel y con la mejor claridad una confesión de tres palabras. Lo puse delante de sus ojos y chasqueé los dedos, señal para abrirlos. Confieso que dudé, pero la implosión eufórica de Alhue puso a este Igor en el mejor lugar, donde cualquier hombre quisiera estar. Ya no me importó si se caía la pared o las estrellas. Mi deseo, a pesar de no conocerlo, ya estaba hecho.
Pero.... ¿q-qué pasó? ¿Qué pasó que ahora soy solo un iluso, un idiota más intentando salir de la mediocre rutina de mi vida, durmiendo en la misma cama... y recién levantado?
Alhue no era un evento, pero era fundadora de mi impaciancia, la mayor parte de mis imágenes evocadas y la mitad de las voces que me tiran letra y que yo llamo Inspiración. Resultó ser el eco de lo que escribo, lo que escribo mirándose al espejo, el espejo que se hace mágico.
De la nada, sin razón aparente o al menos sin importancia alguna, un pedazo de reboque se desprende de la pared encendiendo repentinamente un rayo de atención. Murió mi tranquilidad. Alhue me hubiese preguntado en qué estaba pensando, pero yo no podría responder porque no sé exactamente qué pasa por mi mente, aunque proyecto mil y una imágenes que no tienen sentido alguno ni relación unas con otras. Se paró frente a mí y me miró con una sonrisa que preguntaba otra vez en qué estaba pensando. La imaginé a ella. Era la imágen que representaba en mi mente proyectada sobre la imagen original, solo que ahora mucho más clara. La miré más de cerca, tan cerca que cualquier Igor como yo hubiese querido besarla, y para no caer en la tentación me alejé. Ella no movió ni un músculo de su cara, dejando así la impresión perfecta: Los ojos debilmente cerrados y la boca indefensa. -Quedate así, nena.- Le dije, pero arrancó de su rostro tal impresión. Me acerqué otra vez casi sin pensarlo y convenientemente, recuperando así la mejor parte. Me alejé otra vez y le pedí que no se moviera. Tomé mi mentón con una mano y con la otra escribí lentamente en un papel y con la mejor claridad una confesión de tres palabras. Lo puse delante de sus ojos y chasqueé los dedos, señal para abrirlos. Confieso que dudé, pero la implosión eufórica de Alhue puso a este Igor en el mejor lugar, donde cualquier hombre quisiera estar. Ya no me importó si se caía la pared o las estrellas. Mi deseo, a pesar de no conocerlo, ya estaba hecho.
Pero.... ¿q-qué pasó? ¿Qué pasó que ahora soy solo un iluso, un idiota más intentando salir de la mediocre rutina de mi vida, durmiendo en la misma cama... y recién levantado?
sábado, 14 de agosto de 2010
sábado, 14 de noviembre de 2009
Padecer...
La luz se apagó en cuanto cruzó la puerta de mi habitación. Pedí que no la cerrara, la soledad y la oscuridad hacen una dramática pareja. Pero no me escuchó. No podía moverme, y encerrado en una nube de tormenta solo podía clavar mis ojos en cualquier lugar que pareciese distinto, más claro, o donde el eco de la luz que acababa de abandonarme dejaba su alma remanente. Un haz de luz, imaginario.
Me acordé de papá. Él me había dicho que no hacía falta mentir para hacer creer. Lamentablemente, la personalidad de mi padre lo hacía muy bueno para dar consejos, pero incapaz de dar el ejemplo. Un mal día, cayó en casa caminando como si fuese en la cubierta de un barco. Mi madre lo regañó alegando alcoholismo tedioso, y lo mandó a dormir la mona. Él se defendía como podía diciendo que estuvo trabajando y comenzó a sentir más fuertes los mareos que lo venían desorientando desde hace una semana. Desde entonces tuvo que acostumbrarse a caminar despacito, como lo hacían esos viejos a los que nunca se iba a unir, porque él estaba lleno de vida.
La peor de las partes de una persona es la dependencia, creo yo. Mi papá dependía de nosotros y nunca exteriorizó el desagrado de tal necesidad. Se quejaba pura y exclusivamente de sus dolores y de que nosotros no podíamos sentirlos, de tal manera, creíamos que él gritaba más de lo que le dolía.
En una ocación, murmurando como para él mismo dijo:- ya no quiero vivir más.
Me quedé congelado, con mis ojos instalados en sus ojos perdidos. Intenté decirle que nunca volviese a decir eso, que por muchas razones nosotros cuidábamos de él, y una de esas es porque lo queríamos vivo. Pero no pude, un nudo se aferraba en mi garganta impidiendome hablar, incluso respirar. Era inevitable prever el final de su sufrimiento, que el día que nosotros lloremos la desaparición de mi padre, él estaría aliviado para siempre. Casi como una ironía, la diferencia estaba en que esto era así, sin ironía.
Y verlo llorar... era la perdición de cualquier alma feliz que vagase por la casa. Verlo materializar angustia, arrugar la cara y emitir un sonido sordo era exactamente la manera en que llora un incomprendido. Porque, nuevamente, no podíamos sentir la angustia real que mi padre estaba padeciendo.
Una voz, muy pero muy dulce me preguntó, sin encender la luz: -¿Está despierto?
No contesté, porque estaba tratando de comunicarme con la piedad, el perdón y el arrepentimiento. Sin poder moverme de mi cama.
Me acordé de papá. Él me había dicho que no hacía falta mentir para hacer creer. Lamentablemente, la personalidad de mi padre lo hacía muy bueno para dar consejos, pero incapaz de dar el ejemplo. Un mal día, cayó en casa caminando como si fuese en la cubierta de un barco. Mi madre lo regañó alegando alcoholismo tedioso, y lo mandó a dormir la mona. Él se defendía como podía diciendo que estuvo trabajando y comenzó a sentir más fuertes los mareos que lo venían desorientando desde hace una semana. Desde entonces tuvo que acostumbrarse a caminar despacito, como lo hacían esos viejos a los que nunca se iba a unir, porque él estaba lleno de vida.
La peor de las partes de una persona es la dependencia, creo yo. Mi papá dependía de nosotros y nunca exteriorizó el desagrado de tal necesidad. Se quejaba pura y exclusivamente de sus dolores y de que nosotros no podíamos sentirlos, de tal manera, creíamos que él gritaba más de lo que le dolía.
En una ocación, murmurando como para él mismo dijo:- ya no quiero vivir más.
Me quedé congelado, con mis ojos instalados en sus ojos perdidos. Intenté decirle que nunca volviese a decir eso, que por muchas razones nosotros cuidábamos de él, y una de esas es porque lo queríamos vivo. Pero no pude, un nudo se aferraba en mi garganta impidiendome hablar, incluso respirar. Era inevitable prever el final de su sufrimiento, que el día que nosotros lloremos la desaparición de mi padre, él estaría aliviado para siempre. Casi como una ironía, la diferencia estaba en que esto era así, sin ironía.
Y verlo llorar... era la perdición de cualquier alma feliz que vagase por la casa. Verlo materializar angustia, arrugar la cara y emitir un sonido sordo era exactamente la manera en que llora un incomprendido. Porque, nuevamente, no podíamos sentir la angustia real que mi padre estaba padeciendo.
Una voz, muy pero muy dulce me preguntó, sin encender la luz: -¿Está despierto?
No contesté, porque estaba tratando de comunicarme con la piedad, el perdón y el arrepentimiento. Sin poder moverme de mi cama.
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HUMANIDAD DE MIERDA
domingo, 19 de julio de 2009
C.P.Q.
Creì que todo iba a ser sensacional, pero fue más cómodo de lo que pensé. Creí que iba a dejar de extrañar al ver a quién más extrañé en mi adolescencia, pero me resultó tan extraño que ni siquiera lo viví. Pensé en hacer de mí un tipo interesante, pero me quedé sin palabras. Iba a hacerla reir con la vida patética que llevo, pero en realidad, quedó más identificada que yo. Había imaginado una chica igual a la que vi cuando me iba a visitarla a la salida del colegio, y fue tan igual que parecía diferente. Todo había cambiado menos ella.....y qué bien estaba eso. Vi a una suerte de recuerdo fìsico, que jamás se me había presentado, ni en sueños ni en realidad. Imaginá hacer tangible a la imágen de alguien hace tres años perdido... así de extraño. En realidad, no fue nada. En realidad, resolvi que eso era todo. Puedo apostar que fue solo coincidencia, que yo estubiera ahí, y ella también, y que ambos nos conocieramos mutuamente. Incluso puedo decir que no había por qué hablarle, si con solo verla era suficiente para calmar mi ansiedad por revivir el recuerdo, esa imágen que se degrada de tanto proyectarla en mi mente.
Tan igual, y tan diferente, concluí que no quería verla a ella, sino que me llevara con los ojos cerrados hasta esos cuartos luminosos que llamábamos aula, donde conocí al Cacique Seba, a la tìmida Ale, y al amor de mi vida Clau. También la conocí a ella, a Carolina Pérez Quinteros. Es extraño, pero cuando hablo de ella digo su nombre y su apellido como si fuera una sola palabra, como si se tratase de un nombre técnico, o un apodo demasiado largo.
A todo ustedes.... les presento a Carolina:

martes, 2 de junio de 2009
PATRIARCA
Habré escuchado por tantos hombres decir que siempre nos acordamos del vivo cuando ya está muerto. Siempre nos acordamos de sus huellas en nuestras vidas cuando ya está en su traje de pino. Nunca nos acordamos de decir TE QUIERO antes de que sea imposible escucharlo. Pero es tan humano como la necesidad de llorar ante la pérdida de los seres más queridos. Particularmente, mi dolor fue el de los demás. Yo vi al Patriarca sufrir largas noches en vela por una molestia que, según nosotros no tenía razón de ser. Yo vi al Viejo Sosa rezarle a la Virgen María y pedirle un alivio para su estado. Yo escuché al abuelo decir que ya no tenía ganas de seguir viviendo. Yo lo vi llorar, lo vi reirse de sus memorias, lo vi dormir y despertar sin que se diera cuenta. Yo vi al viejo en la peor situación, y junto a sus discípulos, más de una vez salió de la desidia de la muerte. Seguía peleando, porque era su vida, y ninguna enfermedad se lo llevaría sin antes toparse con su necedad. Bajó los brazos mil vces, pero nunca dejó de levantarlos otra vez. Y hoy, finalmente su lucha ha dejado de pelear.
Es inevitable pensar en la forma que tomará el Patriarca, adónde irá, con quién se reencontrará, qué verá de nosotros en esa casa que dejó con dolor. No sé si él sigue acá, viviendo en las cosas que dejó, que a pesar de que no me lo traen otra vez, puedo sentir su presencia. Puedo sentir que el viejo nos mira más de cerca que nunca. Puedo oler y tocar la ropa impregnada de ese olor que solo pertenece a una persona. Él está acá también, carajo.
A pesar de la pérdida, creo que no soy el único que al enterarse sintió alivio: él ya no sufre, no le duele nada, nosotros estamos tranquilos por eso y por necesidad de sentirnos mejor recordamos los momentos más graciosos, alegres y felices que pasamos con él. Si es que lloré, creo que fue por no poder vivir eso otra vez con él, por no haber aprovechado el tiempo que me dieron. Y por esto también sentimos tristeza: por no haber aprovechado el tiempo que ahora no hay.
A mi abuelo, que si en algún lugar podes vernos y escucharnos, hay algo que quiero decirte:
¡¡Te quiero, viejo!!
martes, 26 de mayo de 2009
EL HOMBRE DE TIZA
Hoy fue el último día en la casa de los guardapolvos y los pizarrones. Mi jubilación ha llegado más rápido de lo que imaginaba, y ahora que está acá, marca un antes de años inolvidables, y un después tan breve que me da miedo vivirlo.
Antes de salir hice el recorrido que había trazado durante tantos amaneceres de invierno, entre tantos aniversarios cumplidos. Y no pude evitar sentir que aún estaban los primeros discípulos, a quienes enseñé a leer y quienes me apretaron fuerte la mano al terminar sus estudios. ¿Qué podía hacer? Si faltaban solo diez minutos y yo aún tenía muchas cosas que enseñar.
Mi noción del tiempo se había sumergido en la espesa niebla de lo que fue, entre fantasmas que saltaban la soga y tantos otros que corrían por todo lugar. Pero el sueño se iba y la realidad volvía con un silencio ensordecedor. Caí una vez más, al ver el pasillo adornado de puertas que se abrían todas al mismo tiempo, liberando un río de angelitos que sabían mi nombre.
Llegué a la portezuela de bronce que nos invitaba a entrar y salir de la escuela, y quise deshacerme de la tristeza melancólica y quedarme con el mejor recuerdo.
Cuando vi la avenida me di cuenta de que todo había cambiado radicalmente, y volteé para admirar mi templo. Ahí fue cuando la realidad cayó sobre mí como un aguacero.
El edificio, sujeto inanimado, queda sin la menor importancia, porque todos los recuerdos los llevo conmigo.
lunes, 4 de mayo de 2009
Sus Últimas Voluntades
El viernes 1° de mayo murió un aficionado de la indignación, como todo el mundo lo es. Este tipo era mi amigo, pero no tanto. Es por eso que no será él el centro de atención para este texto, sino lo que dejó para los demás. Encontré en el jarrón de porcelana que tenía arriba del piano, además de cocaína, un rollo de papel que parecía un pergamino. Estaba hecho por el, papel grueso, nuevo, un eje de aluminio y escrito a mano... como un pergamino moderno. Quiso darle un aire de antigüedad, quiso sacarse de encima lo que no quería que los gusanos se comieran sin antes leerlo.
Mi idea fue hacer que ese pergamino llegue no solamente a quienes conozco, sino a todos aquellos que sepan leer. Y pensé que transcribirlo a mi blog sería una buena forma de llegar a cualquier parte... aunque si lo pienso mejor, no sé. Mi blog es el menos concurrido de toda latinoamérica... Yo le mando...
El pergamino (más corto del mundo) decía así:
Mi idea fue hacer que ese pergamino llegue no solamente a quienes conozco, sino a todos aquellos que sepan leer. Y pensé que transcribirlo a mi blog sería una buena forma de llegar a cualquier parte... aunque si lo pienso mejor, no sé. Mi blog es el menos concurrido de toda latinoamérica... Yo le mando...
El pergamino (más corto del mundo) decía así:
Mi vida ha sido la mejor experiencia para mi muerte, y todo me lleva a preguntarme... ¿para qué? Debido a mi fulminante enfermedad, mi tiempo de vida está tan limitado como el poder político del periodismo merlense. A falta de tiempo, voy directo a lo que iba...
- La expresión "Hay que vivir la vida" no implica suprimir el forro.
- Los rumores siempre están calientes. Tomalos con pinzas.
- Nunca juegues con los sentimientos ajenos (y menos cuando son los míos)
- El miedo es de hombres porque el presentimiento es humano.
- Nunca desayunes con agua. Es un laxante tan natural como inoportuno.
- Mientras vivas en Merlo, nunca votes a R.O.
- Mientras vivas en Argentina, nunca votes a C.M.
- Mientras vivas, votá siempre.
- Antes de dar un golpe imaginá cuánto dolería.
- Se aprende hasta del más ignorante...
La verdad, un pelotudo, pero yo me dedicaría a ver si todo esto funciona.
sábado, 7 de marzo de 2009
Azul Cobalto
La última vez que la vi estaba cansada. Un poco más delgada, según ese recuerdo degradado por el tiempo. Vestía un saco de lana azul, de azul más cobalto que vi hasta ahora. Había cambiado el corte de pelo por uno más simple y liso. Yo estaba parado apoyado en el poste que le da nombres a las calles, entre Güemes e Yrigoyen. Siempre acompañada por amigos, simples compañeros o residentes del mismo camino a casa, y ahí estaba esperándola, con sa sonrisa que no se puede evitar. Ella me vio justo cuando alguien cruzaba entre los dos, y se acercó lentamente como para vivir el momento. De haber pensado un poco más en el reencuentro, podría haber hecho un escándalo de alegría. Pero la escena me encontró calmo, con mil pensamientos que no hacían uno y una sensación de regocijo que no me animé a materializar. Por ese motivo, nos saludamos como si nos hubiesemos visto ayer, y antes de ayer también. Las palabras eran las de siempre, las de antes. Cruzamos la calle y mientras caminábamos me hacía preguntas contínuamente, y yo estaba entre contestar y hacer mis propias preguntas. No nos alcanzaría el tiempo para seguir hablando y actualizar la vida del otro en nuestros registros. Pero era el momento de intentarlo, pese a quedarse con ganas de seguir hablando. Me contó sobre un ensayo que estaba escribiendo, una novela, posible Best Seller, sobre un hombre que no encontraba su pasado más remoto. El final avanza sobre un acontecimiento atrapante y cinematográfico.
Cuando tuvo que irse, traté de que se quedara unos minutos más, pero dado que ese era el último colectivo, me miró y dijo:-No puedo. En cualquier comento empieza a llover y me esperan en casa.-
Cuando cayeron las primeras gotas de esa tormenta aún estaba en el lugar donde me despedí de ella. Cuando llegué a mi casa ya estaba seco, ya era de día y el cielo estaba despejado. Pensé que no dije nada de lo que quise decir, y no le di lo que le quise dar. Tenía en mi mano una manifestación escrita de mi estado sentimental, una parodia de lo que pudo ser y una declaración de lo que quise en verdad. Todo en un sobre azul, el azul más cobalto que vi hasta ahora.
Cuando tuvo que irse, traté de que se quedara unos minutos más, pero dado que ese era el último colectivo, me miró y dijo:-No puedo. En cualquier comento empieza a llover y me esperan en casa.-
Cuando cayeron las primeras gotas de esa tormenta aún estaba en el lugar donde me despedí de ella. Cuando llegué a mi casa ya estaba seco, ya era de día y el cielo estaba despejado. Pensé que no dije nada de lo que quise decir, y no le di lo que le quise dar. Tenía en mi mano una manifestación escrita de mi estado sentimental, una parodia de lo que pudo ser y una declaración de lo que quise en verdad. Todo en un sobre azul, el azul más cobalto que vi hasta ahora.
sábado, 31 de enero de 2009
Ella Está Bien...
¿Por qué será que la gente cambia tan repentinamente cuando nadie pidió que cambiara?
Todo estaba tan bien que las peores cosas ni se notaban, cambiábamos de lugar pero el fondo era el mismo. La escena se repetía, el guión cambiaba, los papeles eran los mismos. Yo era quien se deshacía, y ella quien pedía que no lo hiciera, que así estaba bien. Coincidíamos en el tono, el énfasis y el gesto para decir las cosas, a tal punto que no hacía falta palabras. Mis manos no tocaban las suyas, ni tampoco lo pretendían, sino que prefería el aire que corría entre los dos para no dejar que la ilusión desaparezca. Mis palabras eran sus próximos pensamientos, y sus ideas eran mis proyectos. Éramos hermanos literarios, novios de papel, hijos del mediodía y pacientes de lo que queda.
Me tomo mi tiempo para meditar, pero meditando voy metiendo mi cabeza en argumentos y detalles que a simple vista no se encuentran. Formo una conclusión que cambia constantemente, y a medida que voy recolectando teorías, esa conclusión va dejando de tener sentido. Llego al punto de pensar que ella solo quiso cambiar su vida a algo tan simple y común como la de todos los que la rodeaban, pero dejó que mi vida sea igual. No sé si será feliz con esa vida que hoy consiguió, pero sé que la sabe llevar. No puede meterse en problemas ya que pudo conocer la formula para evitarlo. Y un triunfo marca la aprobación, que ella está bien, que sufre como la gente sufre, llora, canta, se ríe y vuelve a llorar, que vive como todos los demás. Pero... ¿Qué hay de mí?
No consigo adelantarme a los hechos para saber qué debo o no debo hacer. Los errores los cometo en los primeros intentos, hasta el último error que es cuando abandono. Ya nadie lee mis labios, interpreta mis gestos ni tampoco entiende lo que digo. Nadie se comunica porque yo no puedo comunicarme. La dependencia es mi peor amiga y ella mi mejor enemiga. Quedé solo, sin palabras, ni mucho menos una respuesta a ellas. Estoy como empecé, con el casco en la punta de los dedos y la espada arrastrando el camino que llevo.
Dedicated to my old friend, who was my guide and inspiration to keep living fine. But also my reason to leave my will to see her again. Thanx, anyway.
Todo estaba tan bien que las peores cosas ni se notaban, cambiábamos de lugar pero el fondo era el mismo. La escena se repetía, el guión cambiaba, los papeles eran los mismos. Yo era quien se deshacía, y ella quien pedía que no lo hiciera, que así estaba bien. Coincidíamos en el tono, el énfasis y el gesto para decir las cosas, a tal punto que no hacía falta palabras. Mis manos no tocaban las suyas, ni tampoco lo pretendían, sino que prefería el aire que corría entre los dos para no dejar que la ilusión desaparezca. Mis palabras eran sus próximos pensamientos, y sus ideas eran mis proyectos. Éramos hermanos literarios, novios de papel, hijos del mediodía y pacientes de lo que queda.
Me tomo mi tiempo para meditar, pero meditando voy metiendo mi cabeza en argumentos y detalles que a simple vista no se encuentran. Formo una conclusión que cambia constantemente, y a medida que voy recolectando teorías, esa conclusión va dejando de tener sentido. Llego al punto de pensar que ella solo quiso cambiar su vida a algo tan simple y común como la de todos los que la rodeaban, pero dejó que mi vida sea igual. No sé si será feliz con esa vida que hoy consiguió, pero sé que la sabe llevar. No puede meterse en problemas ya que pudo conocer la formula para evitarlo. Y un triunfo marca la aprobación, que ella está bien, que sufre como la gente sufre, llora, canta, se ríe y vuelve a llorar, que vive como todos los demás. Pero... ¿Qué hay de mí?
No consigo adelantarme a los hechos para saber qué debo o no debo hacer. Los errores los cometo en los primeros intentos, hasta el último error que es cuando abandono. Ya nadie lee mis labios, interpreta mis gestos ni tampoco entiende lo que digo. Nadie se comunica porque yo no puedo comunicarme. La dependencia es mi peor amiga y ella mi mejor enemiga. Quedé solo, sin palabras, ni mucho menos una respuesta a ellas. Estoy como empecé, con el casco en la punta de los dedos y la espada arrastrando el camino que llevo.
Dedicated to my old friend, who was my guide and inspiration to keep living fine. But also my reason to leave my will to see her again. Thanx, anyway.
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sábado, 1 de noviembre de 2008
Su Nombre Es PELUSA
Cuando todos en casa festejaban la visita de unos parientes, mi perro se iba de visita eterna a la casa de San Roque. Fue recién ahí cuando de mi mente salieron un millón de imágenes imborrables sobre un amigo de verdad.
Pelusa tenía la costumbre de masticar cascotes, de dormir con el gato de la vecina y hacerse el perro guardián cuando lo pescaban, solía atacarme el pie a mordiscos cuando hacía sonar la suela de la zapatilla en el piso. Pelusa tenía grandes talentos, como para hacerse el boludo cuando le ordenábamos que fuera al patio. Y de darse cuenta de que debía obedecer al ver lo que uno tenía en la mano. La voz de nosotros era casi imperceptible por Pelusa, pero la de mi papá era inconfundible, haciendo caso omiso a sus mandamientos.
Pelusa era el perro que vivió mientras yo recolectaba recuerdos. Podría decir que me acuerdo de Trapito, Cupido, Ciro, Morella, Lío... Yo viví toda su vida, el vivó más de la mitad de la mía. Es inevitable sentirse vacío, es inevitable mirar el espacio vacío con melancolía. Es imposible traerlo de vuelta. Es mejor saber que Pelusa fue un privilegio.
Hoy me queda un recuerdo muy especial, que voy a tratar de expresar:
A veces lo hacía enojar. Lo molestaba y quería morderme. Yo no me dejaba y se esmeraba más en vengarse. Llegaba un punto en que tenía un gran gruñido en su garganta y todos los dientes a la vista, listo para atacar infaliblemente. Era cuando aparecía mi papá y ordenaba: -Darío, dejá ese perro.- Y los dos bajábamos la cabeza, como "uy!, nos cagaron a pedo!" Me sentaba contra la pared y él se acercaba, daba media vuelta y me daba su lomo para que yo lo acariciara. Mi papá se reía porque hace un momento estábamos peleando. Ahora somos hermanos otra vez.
Y yo uqería que todos vieran a mi perro Pelusa. Mañana me preguntarán qué fue de él. Una cicatriz, que alguna vez dolió, y que llevo conmigo hasta mi muerte.

PELUSA DAY SOSA
16/3/1997 1º/11/2008
Que en paz descance.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Mil Dibujos En La Piel
El viernes 5 de septiembre se cumplieron 62 años del nacimiento de Mi Amigo Personal Freddie Mercury. Y mi casa, tanto como mi blog (el actual y el anterior), mis cuadernos y gran parte de mis libros(considerando de que se trata de una sola persona), están llenos de homenajes al Último Artista Sobre El Escenario. Como aficionado a la música, quise copiar gestos, movimientos y frases de esa persona. Un O.K, Let's Do It de vez en cuando se me escapa.
Próximamente, una Q gótica en el cachete del culo.
Próximamente, una Q gótica en el cachete del culo.
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