No había por qué abstenerme a tal jolgorio. Había sido una de esas oportunidades en que lo que más importa no es lo que uno piensa sino lo que uno haga, como en la mayoría de las ocaciones. Y ahora, yo pensé demasiado.... y no hice nada. Tomaba todo con fuerza, presionaba su nombre con mis dientes y me llevaba la bronca por tener esta maldita costumbre. Dejé que el aire que respiraba se llevara toda la ira que sentía por mí mismo. Me fui, y dejé todo eso atrás, porque no tenía el valor suficiente para enfrentar la situación. Que si vamos al caso, no era tan dificil de acercarme para hacer lo que tenía que hacer sin miedos a un fracaso sublime. Solo tenía que ir... y cagar.
Darío Sosa
Yo soy todo esto:
- El Rey De Los Hotros
- Creo que me tomo demasiado en serio lo subjetivo. Y mis objetivos son tan irreales, que parecen subjetivos.
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martes, 1 de septiembre de 2009
sábado, 31 de enero de 2009
Ella Está Bien...
¿Por qué será que la gente cambia tan repentinamente cuando nadie pidió que cambiara?
Todo estaba tan bien que las peores cosas ni se notaban, cambiábamos de lugar pero el fondo era el mismo. La escena se repetía, el guión cambiaba, los papeles eran los mismos. Yo era quien se deshacía, y ella quien pedía que no lo hiciera, que así estaba bien. Coincidíamos en el tono, el énfasis y el gesto para decir las cosas, a tal punto que no hacía falta palabras. Mis manos no tocaban las suyas, ni tampoco lo pretendían, sino que prefería el aire que corría entre los dos para no dejar que la ilusión desaparezca. Mis palabras eran sus próximos pensamientos, y sus ideas eran mis proyectos. Éramos hermanos literarios, novios de papel, hijos del mediodía y pacientes de lo que queda.
Me tomo mi tiempo para meditar, pero meditando voy metiendo mi cabeza en argumentos y detalles que a simple vista no se encuentran. Formo una conclusión que cambia constantemente, y a medida que voy recolectando teorías, esa conclusión va dejando de tener sentido. Llego al punto de pensar que ella solo quiso cambiar su vida a algo tan simple y común como la de todos los que la rodeaban, pero dejó que mi vida sea igual. No sé si será feliz con esa vida que hoy consiguió, pero sé que la sabe llevar. No puede meterse en problemas ya que pudo conocer la formula para evitarlo. Y un triunfo marca la aprobación, que ella está bien, que sufre como la gente sufre, llora, canta, se ríe y vuelve a llorar, que vive como todos los demás. Pero... ¿Qué hay de mí?
No consigo adelantarme a los hechos para saber qué debo o no debo hacer. Los errores los cometo en los primeros intentos, hasta el último error que es cuando abandono. Ya nadie lee mis labios, interpreta mis gestos ni tampoco entiende lo que digo. Nadie se comunica porque yo no puedo comunicarme. La dependencia es mi peor amiga y ella mi mejor enemiga. Quedé solo, sin palabras, ni mucho menos una respuesta a ellas. Estoy como empecé, con el casco en la punta de los dedos y la espada arrastrando el camino que llevo.
Dedicated to my old friend, who was my guide and inspiration to keep living fine. But also my reason to leave my will to see her again. Thanx, anyway.
Todo estaba tan bien que las peores cosas ni se notaban, cambiábamos de lugar pero el fondo era el mismo. La escena se repetía, el guión cambiaba, los papeles eran los mismos. Yo era quien se deshacía, y ella quien pedía que no lo hiciera, que así estaba bien. Coincidíamos en el tono, el énfasis y el gesto para decir las cosas, a tal punto que no hacía falta palabras. Mis manos no tocaban las suyas, ni tampoco lo pretendían, sino que prefería el aire que corría entre los dos para no dejar que la ilusión desaparezca. Mis palabras eran sus próximos pensamientos, y sus ideas eran mis proyectos. Éramos hermanos literarios, novios de papel, hijos del mediodía y pacientes de lo que queda.
Me tomo mi tiempo para meditar, pero meditando voy metiendo mi cabeza en argumentos y detalles que a simple vista no se encuentran. Formo una conclusión que cambia constantemente, y a medida que voy recolectando teorías, esa conclusión va dejando de tener sentido. Llego al punto de pensar que ella solo quiso cambiar su vida a algo tan simple y común como la de todos los que la rodeaban, pero dejó que mi vida sea igual. No sé si será feliz con esa vida que hoy consiguió, pero sé que la sabe llevar. No puede meterse en problemas ya que pudo conocer la formula para evitarlo. Y un triunfo marca la aprobación, que ella está bien, que sufre como la gente sufre, llora, canta, se ríe y vuelve a llorar, que vive como todos los demás. Pero... ¿Qué hay de mí?
No consigo adelantarme a los hechos para saber qué debo o no debo hacer. Los errores los cometo en los primeros intentos, hasta el último error que es cuando abandono. Ya nadie lee mis labios, interpreta mis gestos ni tampoco entiende lo que digo. Nadie se comunica porque yo no puedo comunicarme. La dependencia es mi peor amiga y ella mi mejor enemiga. Quedé solo, sin palabras, ni mucho menos una respuesta a ellas. Estoy como empecé, con el casco en la punta de los dedos y la espada arrastrando el camino que llevo.
Dedicated to my old friend, who was my guide and inspiration to keep living fine. But also my reason to leave my will to see her again. Thanx, anyway.
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Tragedia
viernes, 5 de diciembre de 2008
Polémicamente Lindo...
Una vez tube un amigo, y era lindo. Para describir su belleza usaría las palabras que mi novia dijo sobre él, que me resulta menos incómodo que describirlo con palabras sacadas a tirones de mi hombría: ES MÁS LINDO QUE LA MIERDA. Después se pasó la lengua por los labios y desde ese momento no tengo más novia.
¿Qué se le va a hacer?
¿Qué se le va a hacer?
viernes, 17 de octubre de 2008
¡Mama Mía, Qué Cagazo!
La vida campestre resultó ser más incómoda para mí después de todo. No pienso contarte sobre las gallinas ni las vacas, porque no es precisamente eso lo que me llevó a escribir esto. Una noche muy oscura cayó para mí la primera vez que fui al campo. Dadas las condiciones, mi idea era dormir temprano. No había televisor, las estaciones de radio sonaban a lluvia y tampoco había instalaciones eléctricas como para tener luz, aunque sea. Con lo único que contaba era con los fósforos, una vela y un libro, todo sobre la repisa que estaba a un metro y medio de altura sobre mi cama, por si escuchaba ruidos extraños durante la noche. Preguntame para qué puse la vela ahí.
Ya acostadito y listo para dormir, empecé a molestarme. Los perros que Don Antonio había dejado como herencia a Doña Marta comenzaron a ladrar con euforia. Afuera, solo animales de granja que para ellos ya eran conocidos. Dentro de ese cuarto ni veía nada.
Los perros hicieron un silencio lúgubre tan concentrado que mis oidos se transformaron en un zumbido constante. De la nada saltó un recuerdo terrorífico de una carcajada. Siempre había sentido miedo a la risa de Don Antonio, tanto miedo que cuando murió sentí un alivio. Fue catastrófico el sonar de la puerta, que se abrió con un ruido sordo y se cerró impactando como un disparo de bala. Me acordé de todos los santos y recé a velocidades extremas. Calculé que Dios no me había entendido lo que hablaba, porque los sucesos continuaron.
La oscuridad aún gobernaba, e incluso así sentía la presencia de alguien que me acompañaba. Sentí que se sentaba en el borde de mi cama y respiraba bajito, casi imposible de escucharlo. Intenté levantar el brazo para tomar los fósforos, pero el miedo me superaba y fue imposible hacerlo. No me movía, nisiquiera para respirar. Deseaba quedarme dormido o morirme, cualquier cosa que me sacara de ahí. Los nervios me taladraban el cuerpo, y quizás por eso di una patada eléctrica a la nada y ese cuerpo se movió. Quise gritar y no pude. Traté de luchar contra el pánico y dí un manotazo. Un maullido sonó y mi alma se calmó. Prendí la vela temblando y me di cuenta de todo: era ese gato hijo de puta.
A la tarde siguiente fui a la casa del vecino para ayudarlo, ya que éste estaba muy viejito y ya no le daban las fuerzas, y una vez caida la noche tomé mi bicicleta y partí rumbo a casa. En cuanto salí el perro me siguió unos metros y luego volvió. A poco de andar, me crucé con un hombre que, dado a la dencidad de la noche, reconocí cuando me saludó. Era el hermano de Don Antonio, que creí muerto ya que hacía mucho tiempo que no veía. Con una sonrisa dijo:-Ave María Purísima.- a lo que contesté:-Sin pecado concebida.-(Saludo campestre). Fue gracioso verlo con la camisa al revés, y me dí vuelta para verlo nuevamente, pero él ya no estaba.
La distancia entre cabaña y cabaña era de más o menos ocho kilómetros, y en bicicleta tardaba dos horas aproximadamente. Esa noche tardé tres minutos.
Nunca más volvería a salir de noche, y poco tiempo después decidí nunca más volver al campo.
Ya acostadito y listo para dormir, empecé a molestarme. Los perros que Don Antonio había dejado como herencia a Doña Marta comenzaron a ladrar con euforia. Afuera, solo animales de granja que para ellos ya eran conocidos. Dentro de ese cuarto ni veía nada.
Los perros hicieron un silencio lúgubre tan concentrado que mis oidos se transformaron en un zumbido constante. De la nada saltó un recuerdo terrorífico de una carcajada. Siempre había sentido miedo a la risa de Don Antonio, tanto miedo que cuando murió sentí un alivio. Fue catastrófico el sonar de la puerta, que se abrió con un ruido sordo y se cerró impactando como un disparo de bala. Me acordé de todos los santos y recé a velocidades extremas. Calculé que Dios no me había entendido lo que hablaba, porque los sucesos continuaron.
La oscuridad aún gobernaba, e incluso así sentía la presencia de alguien que me acompañaba. Sentí que se sentaba en el borde de mi cama y respiraba bajito, casi imposible de escucharlo. Intenté levantar el brazo para tomar los fósforos, pero el miedo me superaba y fue imposible hacerlo. No me movía, nisiquiera para respirar. Deseaba quedarme dormido o morirme, cualquier cosa que me sacara de ahí. Los nervios me taladraban el cuerpo, y quizás por eso di una patada eléctrica a la nada y ese cuerpo se movió. Quise gritar y no pude. Traté de luchar contra el pánico y dí un manotazo. Un maullido sonó y mi alma se calmó. Prendí la vela temblando y me di cuenta de todo: era ese gato hijo de puta.
A la tarde siguiente fui a la casa del vecino para ayudarlo, ya que éste estaba muy viejito y ya no le daban las fuerzas, y una vez caida la noche tomé mi bicicleta y partí rumbo a casa. En cuanto salí el perro me siguió unos metros y luego volvió. A poco de andar, me crucé con un hombre que, dado a la dencidad de la noche, reconocí cuando me saludó. Era el hermano de Don Antonio, que creí muerto ya que hacía mucho tiempo que no veía. Con una sonrisa dijo:-Ave María Purísima.- a lo que contesté:-Sin pecado concebida.-(Saludo campestre). Fue gracioso verlo con la camisa al revés, y me dí vuelta para verlo nuevamente, pero él ya no estaba.
La distancia entre cabaña y cabaña era de más o menos ocho kilómetros, y en bicicleta tardaba dos horas aproximadamente. Esa noche tardé tres minutos.
Nunca más volvería a salir de noche, y poco tiempo después decidí nunca más volver al campo.
lunes, 25 de agosto de 2008
Mi fucking Enfermedad...
Mis deseos que no he podido satisfacer están en conflicto conmigo mismo. Ya que tuve la posibilidad infalible para lograrlos. Comunmente, mis deseos, ambiciones y metas son totalmente ajenas a la realidad. Por ende, mi cerebro exige un análisis sobre lo que solicitan. Y esta vez querían a alguien. Decir que querían a alguien especial es decir que toda persona que se acercase a mí es especial. Y yo encontré a una persona especial, por así decirlo. Pero... quedó descartada la posibilidad. Mi cerebro (que no sabe nada de amor) decidió que mi vida merecía algo más que todo aquello que Natalia me ofrecía. Y eso ya era demasiado para mi corazón. Una persona que se preocupó por mí como si fuera mi madre, me escuchó como mi psicóloga, me aconcejó como mi papá, estuvo ahí como mi amiga y peleamos juntos, como si fueramos novios. Quería todo conmigo, desde levantarse para desayunar conmigo hasta sentarse a pensar qué debía hacer para cenar y a qué hora empezar a cocinar para que yo no comiera todos los días lo mismo, o no cenar frío. Ya proyectaba para sí misma la presentación de nuestros padres. Un compromiso, un viaje, cosas malas, cosas buenas, sexo y pasión, amor, y mucha pero mucha dedicación. Todo meticulosamente diseñado para acomodarse a la realidad... Pero no quise que sea mi realidad.
Conociéndo mucha gente, llevo 21 años buscándola sin querer, y la encontré de casualidad. La quise por propia inercia, y la perdí porque quise. Nunca voy a encontrar un alma que, a pesar de no ser gemelas (es más, nos parecíamos en casi nada), compatibilicen en todos los puntos que uno busca cuando busca con quién estar. ¿La razón de mi decición? El síndrome de la inmuno deficiencia adquirida. Cuánto lo lamento...
Conociéndo mucha gente, llevo 21 años buscándola sin querer, y la encontré de casualidad. La quise por propia inercia, y la perdí porque quise. Nunca voy a encontrar un alma que, a pesar de no ser gemelas (es más, nos parecíamos en casi nada), compatibilicen en todos los puntos que uno busca cuando busca con quién estar. ¿La razón de mi decición? El síndrome de la inmuno deficiencia adquirida. Cuánto lo lamento...
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