Yo soy todo esto:

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Creo que me tomo demasiado en serio lo subjetivo. Y mis objetivos son tan irreales, que parecen subjetivos.

sábado, 28 de agosto de 2010

LA INDIFERENCIA QUE LLAMA LA ATENCIÒN

Es hermoso ver còmo te reservan para toda clase de momentos pero no te llaman para asistirlos. Es asì como yo, El Rey De Los Hotros, decidì hace mucho tiempo dejar esa clase de vìnculos obsoletos con quienes realmente no me necesitan, porque me hacen sentir que estoy persiguiendo algo que por destino, suerte o simple decisiòn de la persona en cuestiòn, no lograré alcanzar. Además, por mi paranoica mente pasan mil y un explicaciones para el caso, y una de ellas es la que màs me llama la atención: Imaginemos una vida de soledad extrema, en la que la única persona capaz de satisfacer esas ganas de cruzar palabras con un ser humano está a medio millón de añosluz de distancia. Lo más sensato sería cuidar a esa persona... pero hasta cuándo? ¿Hasta que otra persona cambie su órbita y se acerque a uno como un cometa kamikase? ¿O hasta que ya sea de exclusiva inutilidad para uno mismo?Eso me pregunto yo... ¿Cuándo dejé de necesitar a cierta persona y cuándo empecé a olvidarme de tal? Es como el espacio, no de tiempo sino mental, que existe entre estar despierto y quedarse dormido. Es meramente imposible determinarlo... al igual que es imposible saber en qué momento te olvidaste de mí.
Obviamente, no soy el mismo adolescente de hace 15 años... pero siento que esa facilidad para olvidarme fue capaz de deshacer ese fucking vículo que vos dijiste que había.... Son década y media, y no hay noticias tuyas.... ¿Cuándo fue que dejé de ser ese ser tan preciado para vos, que no superaba un amor imposible, pero que definitivamente era de las mejores "amistades" que formé? Y eso es lo que me hace sentir un tipo sensible de no màs de quince años que extraña a su mentora del alma... el ente que me cagó a pedos como una buena madre diciéndome lo pelotudo que soy por no poner atención en clases.... ¿Qué clase de estúpido era yo, que me sentí tan estúpido?

No me dejes sola, que yo quiero dejarte solo a vos... Perdete.

jueves, 19 de agosto de 2010

Alhue E Igor

La vida, además de desastroza como maravillosa, había sido una especie de ansiedad constante... y no tan constante. Me imagino un casamiento, un viaje, una cita o un acontecimiento por el estilo. El mismo será llevado a cabo dentro de... tres meses... o tres semanas. Da igual, para la idea da igual. Porque me imagino ansioso por tal evento, y deseo con énfasis entre mis dientes que ese día tan esperado llegue. Hay cosas que veo todos los días que me evocan los planes para aquella fecha, y empieza mi avidez. Vuelvo a concentrarme casi involuntariamente en mi trabajo, en una película, o simplemente me desprendo de ese pensamiento, volviendo a tener el alma tranquila.
Alhue no era un evento, pero era fundadora de mi impaciancia, la mayor parte de mis imágenes evocadas y la mitad de las voces que me tiran letra y que yo llamo Inspiración. Resultó ser el eco de lo que escribo, lo que escribo mirándose al espejo, el espejo que se hace mágico.
De la nada, sin razón aparente o al menos sin importancia alguna, un pedazo de reboque se desprende de la pared encendiendo repentinamente un rayo de atención. Murió mi tranquilidad. Alhue me hubiese preguntado en qué estaba pensando, pero yo no podría responder porque no sé exactamente qué pasa por mi mente, aunque proyecto mil y una imágenes que no tienen sentido alguno ni relación unas con otras. Se paró frente a mí y me miró con una sonrisa que preguntaba otra vez en qué estaba pensando. La imaginé a ella. Era la imágen que representaba en mi mente proyectada sobre la imagen original, solo que ahora mucho más clara. La miré más de cerca, tan cerca que cualquier Igor como yo hubiese querido besarla, y para no caer en la tentación me alejé. Ella no movió ni un músculo de su cara, dejando así la impresión perfecta: Los ojos debilmente cerrados y la boca indefensa. -Quedate así, nena.- Le dije, pero arrancó de su rostro tal impresión. Me acerqué otra vez casi sin pensarlo y convenientemente, recuperando así la mejor parte. Me alejé otra vez y le pedí que no se moviera. Tomé mi mentón con una mano y con la otra escribí lentamente en un papel y con la mejor claridad una confesión de tres palabras. Lo puse delante de sus ojos y chasqueé los dedos, señal para abrirlos. Confieso que dudé, pero la implosión eufórica de Alhue puso a este Igor en el mejor lugar, donde cualquier hombre quisiera estar. Ya no me importó si se caía la pared o las estrellas. Mi deseo, a pesar de no conocerlo, ya estaba hecho.
Pero.... ¿q-qué pasó? ¿Qué pasó que ahora soy solo un iluso, un idiota más intentando salir de la mediocre rutina de mi vida, durmiendo en la misma cama... y recién levantado?

sábado, 14 de agosto de 2010

La Salida

La pasé muy bien. Mejor.

Thank you.

jueves, 12 de agosto de 2010

Now It's Official


¿Cuántas veces voy a quedarme desempleado antes de darme cuenta de que no sirvo para este oficio?

lunes, 9 de agosto de 2010

ENCUENTROS CASUALES IMAGINARIOS, POPULARES, EMOTIVOS Y PREMEDITADOS

Tiré mi mochila en el sillón y me desplomé en mi cama deshecha. Hoy fue un día que de haberlo salteado no hubiese perdido nada. Me aburrí demasiado, sumado a que no me gusta mi permisivo trabajo. Con un severo cansancio y los residuos del aburrimiento busqué pensamientos que me distrajeran de la realidad hasta quedarme dormido. Seguiría pensando, igual que todo el día.
Pensaba... en lo loca que se pondría Natalia si le devolviera todo lo que me dio. Gracias a la educación y la personalidad que recibí yo no soy vengativo, y no dudaría en volver a hacer lo que hice la última vez que la crucé: verla y ver que ella no me vio y hacer como que no la vi. Imaginé también un encuentro casual, una suerte de película con imágenes y escenas hechas a prueba y error que se modifican a cada instante en caso de no quedar bien, todo en cuestión de segundos. Yo viajando en tren, o caminando por la avenida, mejor esperando el colectivo, o saliendo de un kiosco, y Grecia que se acerca segura o sólo me mira dudosa, o espera a que yo la reconozca, yo no la veo pero ella sí, o al revés y a mí su cara me evoca mil fotos de internet y las hago coincidir con la cara de ella y sí, ¡Es Gracia! Involuntariamente su cara cambia y ahora es la de Claudia, Raúl, quizás Carlitos, no sé. Ya no sé con quién me puedo cruzar cuando voy a... ¿A dónde voy? Claro, a encontrarme con Isa, y automáticamente estoy parado en la esquina de Acoyte y Rivadavia esperando que llegue. ¿Acoyte y Rivadavia? No, mucha gente. Mejor la plazoleta de Rojas y Yerbal. Ahí está bien, ahora estoy sentado, ansioso, tranquilo, distraído, clavando la pupila en la vereda de enfrente que es por donde debería venir. Ahí está. ¿Será Isabel? No creo, no se parece en nada a lo que vi en su blog, pero se asemeja en algunos detalles que me imaginé de ella, flequillo, pelo suelto, hermosa cara, un bolso, mochila, cartera, manos vacías pero llenos de huellas de teclado y celular, y que se acerca a mí con una sonrisa que repele mi seriedad. Me doy cuenta de que se parece en todo a lo que había visto. Café y licuado. No, cerveza. ¿Cerveza? No va, mejor café, son las cinco y media de la tarde. ¿A la tarde? No, mejor a la noche... o a las siete de la mañana. Está muy fresca, jovial, contenta. Ojalá tuviese un USB en la cabeza para bajarme todos sus pensamientos. Contraseña, no hay código de acceso para entrar en sus sentimientos. Sonríe, se ríe, se caga de la risa igual que Raúl, igual que Emmanuel, igual que Mariela o Damián. No, Damián tenía risa chistosa. Me pregunto cómo será hoy la vida de este tipo que dejó de reirse. ¿Querrá que hablemos? ¿Extrañará como extraño yo las conversaciones interminables que teníamos hace ya... cuatro años? ¿De qué hablábamos? De su familia, de la mía, de su búsqueda de trabajo, la desesperación por abandonar el mío, sexo, mujeres, ex, futuras, actuales, inalcanzables y las que no podíamos rechazar. Nadie estaba exento. Por otro lado, un sábado más que pasara igual que pasaba con él, su novia y la mía que se llamaba Ansiedad, creo que lloraría de aburrimiento. Bueno, en realidad, no sé. Cuando conocí a Laura era callada y tímida, mientras que Damián tenía alma extrovertida y hablaba hasta por los bolsillos. Tiempo después, Laura hacía temas de conversación mientras que él guardaba sus comentarios bajo llave en su sarcástico y generoso silencio. Laura tenía pensamientos racionales más allá de nuestro entendimiento, pero con sugerencias en forma de preguntas hacía muy fácil comprenderla. Muy inteligente, pero a veces hacía la voz finita y parecía una nena de seis años. Odiaba eso, precisamente porque me hacía acordar a una compañera de la panadería, una mina sin dientes de 26 años que hacía voces que para ella resultaban graciosas. Paulatinamente mucha gente que conozco se fue deshaciendo de lo que hizo lo que somos, tal como pasó con Damián y los diálogos prolongados. También será mi culpa... Me gustaría volver a discutir nuestras diferencias, debatir nuevas ideas, inyectar empatía en ejemplos claros y tender la lona borrosa que separaba esa esquina donde estábamos hablando del resto del mundo, y que se desintegraba cuando nos poníamos de acuerdo, no debatíamos más y para no aburrirnos cortábamos por lo sano y nos íbamos cada uno a su casa a comer y dormir. Y hablando de dormir... todavía no me duermo, y me dieron ganas de hacer muchas cosas; como evadir a Natalia y enfrentar a Gracia en un cruce literario, encontrarme con Isabel y reencontrarme con Damián. No es todo lo que quiero hacer, sino que además, entre mil cosas, me gustaría agregar gente, lugares, situaciones y convinarlas. ¿Qué sería si descubro que Raúl es primo de Grecia, y que también es amigo de Rodrigo, quien mantiene una relación amorosa con Carolina, y por este motivo tiene que cruzarse con una amiga que yo no conozco pero que Emma sí, que al mismo tiempo es la madrina de la hija de Claudia y que conocío a Laura cuando fue a presentarse ante sus padres por vincularse con su hermano que no sé quién es pero que es amigo de mi ex Mariela, la única que dejó un ambiente agradable a pesar de la separación conmigo y que por tal motivo conocí a Inés (amiga de Raúl), Yésica, Valeria y Franco, dando sin querer con su amiga de la infancia, que es Isabel, a quién conocí de casualidad (no sé si tan de casualidad), todos en una joda en mi casa a la que todos asisten justo el día en que Eliana, Yanina y Mauro vienen a visitarme, y que todos conocen?
Esto es un abrazo popular. Esto debería ser así más seguido. Esto es un encuentro casual. Esto debe ser estar feliz.

viernes, 6 de agosto de 2010

Puedo pero...

Puedo atravezar el océano solo nadando, de noche y con la más feroz de las tormentas... solo por tocarte. Puedo luchar contra cualquier abominación misteriosa y sin importar lo peligrosa que pueda ser... solo por tenerte. Puedo intentar saltar el más grande de los abismos... solo por abrazarte. Puedo arriesgar mi vida y atravesar cualquier campo de batalla si vos estás del otro lado... solo por besarte. Incluso puedo burlar a la muerte y cruzar las paredes... solo por mirarte. Pero sería irónico, ya que no haría nada que pueda alejarme de vos en caso de fallar. Además... soy muy cagón.

miércoles, 4 de agosto de 2010

BUSCANDO TRABAJO...

Mi hermana Natalia logró convencerme. Yo no quise al pricipio porque yo ya tenía pensado alistarme en el Ejercito Argentino, o al menos tenía la esperanza de que me tomaran. Mordí fuerte para generar coraje y salimos en busca de algo llamado trabajo. Ella ya tenía algunos lugares marcados de los avisos clasificados, y arremetimos en uno que quedaba un tanto lejos de mi casa. Solicitaban chicas de 21 a 30 años y nada más. Yo coincidía con esas características, así que me anoté. Cuando llegamos habían más o menos quince chicas, que para mí impresión, eran mucho más lindas que yo. Ya me sentí rechazada antes de entrar a la entrevista, pero no sucumbí ante la tentación de olvidarme de todo y salir corriendo. Esperé junto a mi hermana como si estuviesemos esperando los resultados de una operación quirúrgica. Salió de aquella puerta un hombre pasado de peso, pero bien vestido. A voz general gritó mi nombre: MARIELA ROMAY!! Me levanté actuando la apariencia de irme, levantando mis cosas y mirando a la puerta que daba a la calle. Pero encaminé mis pasos hacia aquel rostro depravado. Dudé, pero mis pasos no cedían a darme tiempo para decidir. ya estaban adentro, y alguien empezó a hacerme preguntas. Al salir, quedé con la boca semi abierta. No me darían el trabajo porque descubrieron un resentimiento hacia los hombres. me dio mucha bronca, y más bronca todavía cuando me dijeron que esa entrevista era para un´puesto de prostituta en un cabaret. No quiero ser prostituta, ni tampoco trabajar en un cabaret en ningún puesto. PERO ME HUBIERA GUSTADO QUE ME DEJARAN AL MENOS DECIRLES QUE NO.