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Creo que me tomo demasiado en serio lo subjetivo. Y mis objetivos son tan irreales, que parecen subjetivos.

martes, 2 de junio de 2009

PATRIARCA


Habré escuchado por tantos hombres decir que siempre nos acordamos del vivo cuando ya está muerto. Siempre nos acordamos de sus huellas en nuestras vidas cuando ya está en su traje de pino. Nunca nos acordamos de decir TE QUIERO antes de que sea imposible escucharlo. Pero es tan humano como la necesidad de llorar ante la pérdida de los seres más queridos. Particularmente, mi dolor fue el de los demás. Yo vi al Patriarca sufrir largas noches en vela por una molestia que, según nosotros no tenía razón de ser. Yo vi al Viejo Sosa rezarle a la Virgen María y pedirle un alivio para su estado. Yo escuché al abuelo decir que ya no tenía ganas de seguir viviendo. Yo lo vi llorar, lo vi reirse de sus memorias, lo vi dormir y despertar sin que se diera cuenta. Yo vi al viejo en la peor situación, y junto a sus discípulos, más de una vez salió de la desidia de la muerte. Seguía peleando, porque era su vida, y ninguna enfermedad se lo llevaría sin antes toparse con su necedad. Bajó los brazos mil vces, pero nunca dejó de levantarlos otra vez. Y hoy, finalmente su lucha ha dejado de pelear.

Es inevitable pensar en la forma que tomará el Patriarca, adónde irá, con quién se reencontrará, qué verá de nosotros en esa casa que dejó con dolor. No sé si él sigue acá, viviendo en las cosas que dejó, que a pesar de que no me lo traen otra vez, puedo sentir su presencia. Puedo sentir que el viejo nos mira más de cerca que nunca. Puedo oler y tocar la ropa impregnada de ese olor que solo pertenece a una persona. Él está acá también, carajo.

A pesar de la pérdida, creo que no soy el único que al enterarse sintió alivio: él ya no sufre, no le duele nada, nosotros estamos tranquilos por eso y por necesidad de sentirnos mejor recordamos los momentos más graciosos, alegres y felices que pasamos con él. Si es que lloré, creo que fue por no poder vivir eso otra vez con él, por no haber aprovechado el tiempo que me dieron. Y por esto también sentimos tristeza: por no haber aprovechado el tiempo que ahora no hay.

A mi abuelo, que si en algún lugar podes vernos y escucharnos, hay algo que quiero decirte:


¡¡Te quiero, viejo!!

4 comentarios:

jesica dijo...

hola dario la verdad escribis re bien tenes toda "la palabra"me pareces un chico re inteligente con un don de la escritura que no tiene limites.lo que le escribiste en honor a tu abuelo es muy lindo tiene mucho de razon y me hiciste llorar por que uno se preocupa por tantas tonterias y pierde el sentido de afecto y la importancia que tienen los seres queridos nuestra familia.la verdad te felicito sos un buen pibe lleno de buenos sentimientos que puede expresar facilmente lo que siente a travez de la palabra de la escritura......te mando un beso y un abrazo grande mucha fuerzaa de enserio!!!!ah pusiste mi foto en tu blog jajaj es cuando tenia catorce años jaja besosssssssss cuidate todo va a mejorar!!

Maru dijo...

Por que estoy loca? jajaja, por que me escribiste en ingles? :O bueno, muchas preguntas!

Anónimo dijo...

que buena reflexión!
y tenes muchisima razón en cuanto a expresar las cosas cuando alguien ya no está entre nosotros (fisicamente hablando).

si él no sufre dolor, si no le duele nada, es mejor, recordar los buenos momentos, y verlo partir. estoy de acuerdo con eso.

saludos.

Val dijo...

Uy. Justo vengo a leer y me encuentro con esto. Pero veo que no fue tan duro, que lo sentiste como un alivio... así pasa a veces. Es un alivio el dejar de sufrir, es estar listo para lo que sigue. No digo que no haya sido duro, seguramente fue triste... y lo más triste es saber que no hay más tiempo. Que el tiempo corre, que corrió, que para algunos, termina. Pero estoy segura, convencida que en algún lado está esperándote, ahí en las cosas que dejó, desde donde vos quieras, él te hace compañía.